
Las algas y la lucha contra el cambio climático
Aunque te parezca mentira, esas molestas algas que, de vez en cuando, invaden nuestras playas (y a cualquiera le quitan las ganas de darse un chapuzón), se están convirtiendo en el mejor aliado de quienes queremos un mundo más sostenible.
Supongo que cuando lees que las algas marinas tienen múltiples utilidades lo primero que se te viene a la cabeza son varias recetas orientales. Lo que también me hace suponer que te vas a quedar con la boca abierta cuando descubras lo eficaces que pueden ser las algas en la lucha contra el cambio climático.
Estos son algunos de los superpoderes medioambientales de estos sencillos organismos acuáticos:
Limpiar los océanos
Como si de aspiradoras submarinas se tratara, las algas tienen la capacidad de atrapar los microplásticos que contaminan nuestros océanos. Esto sucede gracias a un proceso llamado adsorción (sí, con de), por el que los plásticos se adhieren a las paredes celulares de las algas vivas.
Crear envases biodegradables
La pajita de nuestro refresco, que apenas usamos unos minutos, tardará 500 años en desaparecer. Por eso, cada vez son más las empresas que están utilizando las algas marinas como material de embalaje. Y no solo para fabricar pajitas, también vasos, botellas, cajas y cualquier envase que te puedas imaginar y que (aquí viene la buena nueva) se disolverá después de usarlo. ¡Hasta hay una empresa fracoespañola que hace embalajes de algas comestibles!
Absorber CO2
Como toda planta, las algas tienen un pigmento llamado clorofila que usan para convertir la luz solar en alimento (la fotosíntesis de la que nos hablaban en el colegio). Su importancia radica en que los bosques de algas de la Tierra cubren dos millones de kilómetros cuadrados y absorben tanto carbono como toda la selva amazónica.
Reducir las emisiones de metano
Debes saber que los eructos de las vacas son todo un problemón, ya que el sector ganadero es el responsable del 14 % de los gases invernadero y el metano que expulsan las vacas representa un 39 % del total. De ahí que sea una gran noticia que los piensos a base de alga roja sirvan para reducir en más de un 80 % las emisiones de metano del ganado.
Producir biocombustibles
Los biocombustibles son aquellos carburantes que se obtienen a partir de cultivos agrícolas y residuos orgánicos. En los últimos tiempos, las algas marinas están despuntando como un biocombustible más eficaz que las fuentes tradicionales. Hasta tal punto, que en Alemania ya lo están utilizando como carburante para hacer volar drones.
Servir de alimento
Prepárate para comer algas más allá del sushi, las sopas y las ensaladas. A día de hoy, ya puedes comer hamburguesas y beicon de algas. Y, ya te digo, que es solo el principio.
La población mundial ya supera los 8000 millones de personas y en 2100 se estima que superará los 10 000 millones. Para alimentar a tanta gente, la producción mundial de alimentos tendría que crecer un 50 %, lo que requeriría un aumento de 566 millones de hectáreas de tierra.
De ahí que un alimento como las algas (rico en proteínas, fibra, hierro y vitaminas) que no necesita tierra, agua dulce y fertilizantes sea una inmejorable opción para el futuro.
Espero, como prometí, haberte dejado con la boca abierta, y me da que la próxima vez que vayas a la playa y esté llena de algas igual se te dibuja una sonrisa.
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