Tu factura de luz puede ser más alta de lo habitual por varias razones. Un aumento en el consumo de electricidad, como el uso de electrodomésticos adicionales o un mayor tiempo de uso, puede incrementar el coste. También puede deberse a cambios en las tarifas eléctricas, como un aumento en el precio del kWh.
Además, factores como el clima (más calor o frío) pueden influir, ya que podrías usar más el aire acondicionado o la calefacción.










